domingo, 21 de septiembre de 2008

PULIENDO LA PIEDRA BRUTA


Por: René de Jesús Aguirre Navarro
ranserandy@yahoo.com

PRADA HERNANDEZ, Mario
EL HOMBRE SOBRE LA TIERRA
Oleo s/Camba - 0.25 X 0.20 mts. - 1998
Colección Museo los Curos. Santander.


Haciendo una valoración de la situación actual del mundo vemos una confusión total en las relaciones humanas, el caos moral impregna la sociedad, la incertidumbre e inestabilidad emocional son una plaga de tal magnitud que afecta a cada humano que vive en esta Tierra. No hay duda, la cuestión central es que el problema del ser humano radica en la incapacidad de controlar su propia mente. ¿Dónde comienza una guerra? En el pensamiento que la mente no puede sujetar. Si todo ser humano encarnado actualmente en la Tierra practicara verdaderamente una técnica de refuerzo y auto modelación de su propia mente, la guerra no existiría.

El problema de controlar los pensamientos que invaden la mente tiene que ver con nuestra ignorancia respecto al funcionamiento mental, emocional y energético como un todo, como un sistema integrado sobre el cual fluye la vida y lo que será de ella en el recorrido que hagamos por este planeta.

La mayoría de seres humanos están tan inmersos en su propio inconsciente y el hecho de que, es su ego, quien se convierte en el carcelero que decide, lo que es real y lo que en realidad viene atado por un manojo de ideas sembradas en su cabeza, especialmente si tenemos en cuenta la creciente espiral de ”desesperación” que emanan los problemas continuos y que nos embargan.

Conectado con estas oleadas de pensamientos que atraviesan nuestras mentes está la total ignorancia de la verdadera naturaleza de nuestra parte egoica, o ego. Todo esto me lleva a la siguiente conclusión: El problema número uno que afecta a todo el planeta hoy, es que la especie humana es incapaz de conocer y, menos controlar la naturaleza de su propia mente. ¿Cómo es posible poner fin a un problema cuando no se puede llegar a captar la naturaleza de su propia mente; la mente, creadora del primer problema, que luego queda perpetuado por la ignorancia irreflexiva?

El fenómeno mental, nuestra mente, está en la raíz y es la fuente de todo lo que conocemos, así como de todas las percepciones de nuestro ser y del mundo y, permitimos que nos esclavice a través de la dominación de nuestra pantalla mental con situaciones virtuales o máquinas a las que dedicamos un significativo número de horas cada semana, horas de nuestra vigilia. ¿No debiera suceder que nuestra mente fuera refrescada también por la experiencia de nuestro propio estado natural?

De hecho, si el problema del planeta en la actualidad es la ignorancia humana sobre la mente, la solución es clara: reforzar y entrenar nuestra mente. La causa no está en la máquina o en el ciberespacio, sino más bien en el uso intensivo y casi adictivo a estas herramientas que llegan a cubrir nuestra mente en tal grado que la mayoría ignora lo esencial de su mente en estado natural y que este estado exista. En medio de todo esto resultará útil identificar y liberarse de tales efectos y, experimentar que de manera en general nos hemos desviado de nuestra mente natural, en la misma medida en que nos hemos desviado del tiempo natural.


QUE ES LA MENTE NATURAL

Algunas personas practican o están familiarizadas con técnicas de meditación, a menudo del tipo guiado por ayudas visuales; pero muy pocas personas, hablando en términos relativos, están familiarizadas con la práctica meditativa cuyo único objetivo es adentrarse en su propia mente natural.

Bien, ¿qué cosa es la mente natural? Es el estado ordinario de nuestra mente cuando permanecemos en total relajación corporal y sin ningún tipo de pensamiento.

Esta definición tan sencilla puede hacer que la mayoría simplemente se encoja de hombros. Para muchísima gente la actitud hacia la mente es del tipo “odiar el vacío”. De manera similar a aquello que los medios televisivos viven con su intolerancia, al ”espacio muerto”, para ello enlazan siempre y continuamente sagas o historias virtuales con publicidad comercial. Así es como sucede en nuestras mentes. Tan pronto como un pensamiento o cadena de pensamientos caducó, aparece otra cadena de pensamientos que continúa ocupando el flujo que atraviesa nuestra mente.

Para algunas personas, las que han pensado sobre este punto, se trata sencillamente de la naturaleza de su mente, la mente es así. Por tanto, uno nada puede hacer para remediarlo. Si no se ocupa la pantalla mental con pensamientos, nosotros mismos los creamos para ello. Pero, igual que pasa con la propia televisión, existe un remedio: Podemos ’apagar’ nuestra mente. Cosa fácil con nuestra televisión, pero no es lo mismo para la mente. Sin embargo, “a menos que apagues Tu mente - esto es, ese flujo incontrolable de pensamientos - no podrás experimentar tu mente natural. Y sin tal experiencia, lo creas o no, no podrás saber quién Eres realmente”.

El problema del desconocimiento de la mente natural y en consecuencia, del desconocimiento de nuestro verdadero ser, nos acompaña desde el remoto inicio de Babilonia.

Puede argumentarse que los pueblos aborígenes, igual que los pájaros y las aves, los osos y las ovejas, tienen en las experiencias de su mente natural su flujo ordinario de existencia. Observemos a la iguana, un reptil, o a una tortuga, veremos cuanto tiempo es capaz de estar en una misma posición, sin parpadear, respirando lentamente. Es el estado innato meditativo de la mente natural.

Cuando Buda procedió a investigar la naturaleza de la realidad de manera directa, dejando su casa, su familia, y su maravilloso palacio, tardó 7 años en llegar a experimentar su verdadera mente natural.

Tal experiencia de la mente natural fue aquello que denominó ”iluminación”, despertó a la verdadera naturaleza de la realidad. Lo que estamos pensando constantemente y esencialmente no es algo afín a nuestra mente original natural. Los humanos parecen buscar obsesionadamente pensamientos y fijaciones, percepciones de la realidad sesgadas y condicionadas y, ahí radica la causa de la infelicidad y el sufrimiento.

Las Enseñanzas de Buda han sido reelaboradas con el paso del tiempo, dando lugar a múltiples escuelas de pensamiento. Pero la esencia de su pensamiento y práctica, era la disciplina para entrar en contacto directo con la mente natural. Hay múltiples escuelas Budistas como la Zen, Viapassana (Tradición Theravadin), o Dzogchen (tradición Tibetana) o, Raj Yoga en la tradición Hindú, que han mantenido viva la esencia de la técnica.

También hay prácticas en la tradición Sufí, o las tradiciones nativas Americanas/Toltecas que llevan a la realización de la mente natural. Pero con el Zen o Dzogchen, igual que con cualquier otra tradición, hay un estilo de vida y también una especie de ’jerga’ o lenguaje especial de apoyo.

Esto ha llevado a que el hecho de meditar sea una actividad para una élite especializada. Muchas personas piensan, ”Es algo sólo para los monjes y novicios. Yo no puedo hacerlo”. Pero cuando Buda pensó en ello por primera vez, se trató sólo de una práctica natural para experimentar de manera directa su propia mente y el conocimiento de la naturaleza universal de la mente. No hay ninguna jerga o palabra clave a emplear en ello. Todo esto vino después.

Hoy es importante presentar la técnica del conocimiento natural de la propia mente como una herramienta al alcance de todos, normal, pero completamente indispensable para la supervivencia y para entrar en nuestro siguiente salto evolutivo. Es una herramienta ordinaria importante para todos y debe estar disponible para cualquier ser humano en el planeta y no como parte de una tradición específica. Al mismo tiempo, como una herramienta más, también tiene carácter sagrado, o dicho de otro modo, es una herramienta para recuperar la naturaleza sagrada propia natural de la mente original.

La naturaleza sagrada de la mente viene del hecho de que la mente es en sí misma, natural e intrínsecamente, un estado de paz. Y esta paz es sagrada porque es la realidad indivisa y, de ahí que exista conflicto o guerra en su seno. Cuando uno experimenta lo sagrado, el plano indiviso natural de la mente original, entonces, mediante sus propias percepciones, el mundo queda revestido de un carácter sagrado. Sin esta herramienta y esta práctica o disciplina, “no sabrás quién eres. Utilízala y te convertirás en un ser humano mejor, un mejor Musulmán, Judío, Cristiano, Tolteca, etc.”.

En el Próximo número de la revista les entregaremos la continuación de este artículo:
LA TECNICA (Práctica para despertar la mente Natural).



RENE de JESUS AGUIRRE NAVARRO
Resp:.Log:.Solidaridad Nº 12



BARAJAS, Arquímedes. SIN TITULO. Oleo sobre tela . 0.70 x 1.19 mts. 2006