domingo, 21 de septiembre de 2008

VALIDEZ DE LA ASTROLOGIA


Por: Luis Enrique Olejua
olejuale@yahoo.com

CAPACHO, Oscar - SOLSTICIO DE VERANO
Acrílico sobre tela. 0.70 x 1.00 mts.2007
Propiedad de Fidel Mojica


Una de las preguntas más frecuentes que se hacen las personas cuando entran en contacto con la Astrología es; ¿Por qué los planetas que cumplen sus órbitas tan distantes unos de otros, pueden tener tanta influencia sobre los seres que habitan la tierra, como para determinar el desarrollo de su destino?

Ciertamente es, a la luz de la simple razón, difícil de aceptar. Ya en una reunión de científicos celebrada en los años treinta, algunos de ellos suscribieron un documento afirmando que no sería posible tal circunstancia. Para entonces se hizo una encuesta de cuántos de los científicos que suscribieron el documento, habían estudiado la astrología lo necesario, como para sostener tal hipótesis; la respuesta fue más impactante aún, ninguno de los firmantes del documento aseguró haber conocido siquiera las más elementales normas por las cuales se rige la astrología, lo hicieron sin tener ninguna base científica para sostener su afirmación.

Intentando acercarnos al estudio de las relaciones entre los diferentes cuerpos que orbitan nuestro Sol, nos encontramos con un estudio sobre la influencia que ejercen las posiciones de los planetas en la propagación de las ondas de radio en la tierra.

“En 1950 científicos de la R.C.A. (Radio Corporation of América), observaron una correspondencia entre la calidad de la recepción de ondas cortas y las posiciones de los planetas del sistema Solar; encomendaron entonces al ingeniero John Nelson para investigar si era sencillamente una casualidad, o si había algún influjo de los astros en la recepción radiofónica.

Investigando los datos técnicos archivados desde los años veinte, Nelson descubrió que las tormentas magnéticas, origen de las perturbaciones en la propagación de las ondas de radio, coincidían con las posiciones que dos o más planetas tenían con respecto al Sol, formando ángulos de 90 y 180 grados (tomando como vértice la posición de la tierra), ángulos que los astrólogos llaman “aspectos” (cuadratura y oposición) y que han sido leídos tradicionalmente como señal de conflictos y tensiones. Así mismo Nelson observó que con los aspectos armónicos de (sextil y trígono), 60 y 120 grados respectivamente, se mejoraba notablemente la propagación de las ondas cortas.

Además comprobó ciertos efectos con ángulos considerados como aspectos no importantes por los astrólogos de la antigüedad, pero muy usados por los modernos, el quincuncio de 150 grados y la sesquicuadratura de 135 grados.

La validez de estos descubrimientos se puso en evidencia cuando Nelson, pudo predecir correctamente, perturbaciones electromagnéticas con un 93% de acierto, cifra asombrosa e imposible de adjudicar a la casualidad. Hoy las emisiones radiofónicas en todo el mundo tienen en cuenta este factor para mejorar la calidad de sus emisiones y la recepción de los usuarios.

La modificación de factores tan importantes en las comunicaciones que se habían atribuido solamente a la presencia de manchas solares y últimamente a los ciclos de variación del campo electromagnético del Sol, nos lleva a preguntarnos, si esas influencias afectan en nuestro planeta solamente el funcionamiento y eficacia de los equipos electrónicos, o por el contrario condicionan la vida de las plantas y de los animales en general.

Consciente o inconscientemente se han utilizado prácticas basadas en las influencias generales que ejerce la Luna sobre los árboles maderables o sobre las mareas, de acuerdo con la posición que ocupe en su órbita en torno a la tierra; y del Sol, cuyos rayos, han manejado las etapas de inundaciones que fertilizaban el suelo agrícola en Egipto, así como la época más adecuada para la recolección de las cosechas. Es fácil comprender que se obtuvieron conclusiones ciertas después de haber verificado durante siglos que los fenómenos en la tierra se repetían cuando se presentaban las mismas posiciones de los elementos planetarios.

Por otro lado, el movimiento de Marte que se considera un factor de desorden cósmico, fue tomado como fuente para predecir la gran tormenta de 1914.

Marte que evolucionaba al principio de 1939 a unos 150 millones de kilómetros de la tierra, bruscamente hizo una incursión en la espiral Solar, trayectoria que lo acercó a nuestro planeta a 58 millones de kilómetros; pasó delante de nosotros transversalmente el 29 de Agosto, su retrogradación había terminado después de 8 meses. Es de suponer que este estado planetario equivale en el tiempo, al estado estacionario de las hostilidades militares desde la declaración de la guerra, hasta la violación de, los territorios aliados en Bélgica en Mayo de 1940 en los comienzos de la segunda guerra mundial.

Lo que se pretende aquí, es aportar algunas consideraciones en la sustentación de que las situaciones de simultaneidad de condiciones han sido no solo coincidencias; que los fenómenos que se han repetido y han sido estudiados durante muchos años han dado origen al establecimiento de reglas de comportamientos humanos en función de las fuerzas gravitacionales de los planetas componentes del sistema Solar.

LUIS ENRIQUE OLEJUA

Ingeniero. Licenciado en Educación y Periodismo. Postgrados en: Orientación Vocacional y Ocupacional, Gerencia de instituciones Educativas, Salud de los Trabajadores.
Aficionado al estudio de la Cosmobiología desde 1977 conoció las teorías de Adolfo Weiss, Wendel Polisch, Alexander Marr y de José Arguelles, sobre las cuales ha profundizado su trabajo.

FUENTES Fundación Centro de estudios astrológicos de Buenos Aires. Fundación Magna Fraternitas Universalis.




LEON, Rocío - PAISAJE-Oleo sobre Tela-0.30 X 0.25 mts. -2000